Más allá de la tortilla española: Así son las tortillas de otros países

Aunque probablemente ninguna sea tan buena como la nuestra, la española, la de patata con o sin cebolla, lo cierto es que no somos los únicos que contamos con una tortilla propia en nuestro recetario particular.

Si bien la mayoría de ellas no ocupan un lugar tan preferencial en su gastronomía diaria, lo cierto es que no son pocos los países que disfrutan de incorporar tortillas de todo tipo a su día a día. Vamos a ver algunas de las más famosas.

Las otras tortillas que se comen por el mundo

Fritatta

Fritatta italiana

La «frittata» es una especialidad italiana similar a una tortilla o quiche, pero con algunas diferencias clave en su preparación y presentación. Es básicamente un plato de huevos que se puede rellenar con diversos ingredientes, desde verduras hasta quesos y carnes.

Una frittata es un plato de huevos grueso que se cocina lentamente en la estufa y luego a menudo se termina en el horno o bajo el grill. A diferencia de una tortilla, que se dobla alrededor de su relleno, una frittata se cocina en un solo plano y se sirve en cuñas.

Rosti

Rosti tortilla patatas suiza

El «rösti» es una especialidad suiza que se podría describir mejor como una torta de patata. Originalmente considerado un desayuno de los agricultores en el cantón de Berna, el rösti se ha convertido en un plato popular en toda Suiza y en muchas partes del mundo.

El rösti es esencialmente una torta crujiente hecha de patatas ralladas que se fríen hasta que están doradas y crujientes por fuera y tiernas por dentro.

Originario de Suiza, el rösti comenzó como un desayuno consumido por los agricultores en el cantón de Berna, pero con el tiempo se ha extendido y ahora se disfruta en todo el país y más allá como plato principal, acompañamiento y más.

Tortilla de ostras

La tortilla de ostras es un plato popular en varias cocinas asiáticas, especialmente en Taiwán y partes de China. Es una combinación única de ostras frescas con huevos y a menudo otros ingredientes para formar una tortilla deliciosa y sabrosa.

La tortilla de ostras combina ostras pequeñas y jugosas, huevos, y a menudo almidón o harina de tapioca para darle una textura ligeramente gelatinosa y pegajosa. Además de las ostras y los huevos, puede contener otros ingredientes como verduras o camarones.

Kartoffelpuffer

Kartoffelpuffer

El «Kartoffelpuffer» es un plato tradicional alemán, similar a las tortas de patata que se encuentran en muchas otras culturas. Son crujientes por fuera y tiernos por dentro y se sirven a menudo con manzanas en puré o simplemente con un toque de azúcar.

Son tortas hechas de patatas ralladas, mezcladas con ingredientes como huevo, cebolla y harina o almidón.

Huevos Foo Yung

Los «Huevos Foo Yung» (a veces escrito como «Egg Foo Young» o «Fu Yung») es un plato de la cocina chino-americana y otras cocinas occidentales de influencia china. Es similar a una tortilla y, aunque tiene raíces en la cocina china, ha sido adaptado y modificado en su forma occidental.

Es básicamente una tortilla gruesa que se hace con huevos batidos y una variedad de ingredientes como carnes, mariscos y verduras.

Tortilla de plátano

Muy típica de las islas del Caribe, donde abunda la banana, se suele comer la tortilla de plátano. Su preparación es de lo más sencilla: Tan solo huevos, plátanos maduros, sal y aceite. En Colombia la tortilla paisa se hace con aceite, rodajas de plátano frito, chorizo o tocino y maíz cocido.

Tortilla afgana

Tortilla afgana

Como sucede en casi toda Latinoamérica, en Afganistán es habitual comer tortillas de maíz. En el país asiático uno de los platos nacionales es la tortilla que preparan con maíz y cuya receta parece de lo más compleja.

Como ven, parece que los españoles no somos los únicos adictos a la tortilla que tenemos que disfrutar de este sencillo, barato y nutritivo bocado de vez en cuando. Si se atreven a probar a hacer y probar alguna de ellas, no duden en comentárnoslo y enviarnos una foto. No hay nada mejor que atreverse a disfrutar de recetas de otros lugares y, por qué no, incorporarlo a nuestro día a día si nos gustan. ¡A tortillear todo el mundo!

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