¿Qué comer cuando tienes gastroenteritis?

Quien más quien menos ha sufrido alguna vez una gastrointeritis. Una enfermedad de índole infeccioso que afecta al tracto gastrointestinal y que produce una inflamación en el aparato digestivo con especial afección al estómago y al intestino delgado.

Habitualmente está causada por:

Bacterias como la Escherichia coli o E-Coli, que se contrae con el consumo de alimentos en mal estado.
Un virus, como el norovirus, que se contrae en contacto con otras personas.
Parásitos como la giardiasis, que se contrae con la ingesta de agua en mal estado.

La consecuencia de este mal es el aumento en el número de las defecaciones que sufren los enfermos, quienes además ven cómo estas suelen ser más o menos líquidas.

Sin embargo, los síntomas no acaban ahí. Son de lo más habituales otros como los vómitos, las ganas de vomitar, el dolor abdominal, la fiebre, la cefalea y, aunque en menos ocasiones, también los escalofríos y/o la pérdida de apetito.

Síntomas, todos ellos, que deben empezar a desaparecer con el paso de un par de días y tras ponerse en manos médicas, ya que de no cortarse pronto puede producir deshidratación. Esa es la razón por la que se recomienda la ingesta continua de agua acompañada de antidiarreicos hasta superarla.

La mejor dieta para combatir la gastrointeritis en sus distintas fases

La mejor forma de evitar sufrir gastrointeritis es prevenir. A menudo con gestos tan sencillos como estos:

-Lavarse bien las manos
-Asegurarse de comer alimentos en buen estado
-No beber agua que no sea embotellada
-No tener contacto físico con una persona que sufra este problema

Si, pese a ello, acabamos sufriendo un episodio de gastrointeritis lo que casi seguro nos recetará el médico es reposo y una dieta líquida ya que, como hemos comentado anteriormente, resulta esencial mantenerse bien hidratado cuando sufrimos muchas deposiciones de caracter líquido.

Además de agua, para recuperar los electrolitos que se pierden con la diarrea y los vómitos, si queremos evitar una hipoatremia lo mejor es abandonar la comida sólida por un par de días y pasarse a una líquida combinando el aua con zumo de limón y sal disuelta en agua, bebidas de electrolistos con miel y los yogures para ayudar a recomponer la flora bacteriana.

Pasadas las primeras 48 horas se recomendable transitar de una dieta blanda a una astringente y sin fibra. El arroz blanco y la pasta blanca son dos alimentos estupendos, así como la patata cocida, el pescado blanco cocido, la tortilla francesa o los platos maduros.

También son buenos los alimentos con taninos, como la manana o el níspero, el pan blanco, el muesli y los zumos naturales sin azúcar. No mucho más de esto si queremos mejoar.

En el caso de que vayamos mejorando y los síntomas comiencen a remitir, sobre todo las deposiciones líquidas, podremos seguir avanzando en nuestra vuelta a la rutina alimentaria habitual, pasando ahora a degustar comidas suaves, sin mucha sal, sin salsas, sin condimentos y en cantidades relativamente pequeñas.

Es ahora cuando podemos sumar a lo comentado anteriormente otros ingredientes como el jamón cocido, la zanahoria cocida, la pechuga de pollo o de pavo a la plancha y prácticamente calquier fruta madura en pequeñas porciones.

Aunque notemos que estamos mejor, deberemos seguir evitando los alimentos ricos en fibra como los cereales o las leguembres, así como otro grupo de alimentos como los lácteos, la repotería, la fruta con piel, las verduras verdes, los fritos, la repostería, el picante, los encurtidos, las bebidas estimulantes, el alcohol o los zumos envasados.

Y es que todos estos grupos de alimentos son de lo más nocivos para superar un episodio de gastrointeritis que se prolonga durante varios días.

Dicho esto, veamos algún ejemplo de menú perfecto para ir pasando los días más delicados en los que los síntomas de la gastrointeritis son acuciantes.

Menú tipo para personas con gastrointeritis

Para desayunar podemos optar por empezar con uno o dos yogures, a poder ser con probióticos, naturales y sin fruta que acompañaremos con una infusión calmante como la manzanilla. Una alternativa a esto puede ser una manzana asada con un zumo natural hecho en casa y pasado po el chino para evitar que se nos cuele la pulpa, que es donde está la fibra.

Para almorzar podemos optar por un pan tostado con membrillo o compota de manzana o pera con agua, una infusión calmante o una bebida isotónica.

Ya a la hora de comer, podemos optar por combinar un poco de arroz blanco con zanahoria o patata hervida, si se quiere con un poquito de pechuga de pollo o pavo a la plancha y un poquito de pan tostado para acompañar el plato. Para beber, de nuevo agua o una bebida isotónica.

Para merendar otra pieza de pan tostado con plátano o una manzana sin piel o, de nuevo, un yogur con probióticos.

Por último, para cenar, algo más ligero como pueda ser una sopa de puerro y cebolla o una sopa con un poquito pollo y patata. Como alternativa podemos probar a ver cómo nos sienta una tortilla francesa con pavo a la plancha o, si evolucionamos favorablemente, una tortilla de jamón. Para beber, un poco de agua y para acabar una infusión calmante para irnos a la cama en las mejores condiciones y esperando mejorar al día siguiente.

En caso de no mejorar, como solemos recordar cada vez que dedicamos una entrada a algún problema médico, lo mejor es acudir al médico para que sea este quien, tras estudiar nuestro caso pormenorizadamente, nos recete los fármacos que más nos pueden ayudar para poner fin a un problema que resulta de lo más molesto y engorroso.

Esto junto con un poco de reposo, que resulta básico para recuperar fuerzas y esperar que la comida y los fármacos hagan el resto, nos devolverán a la ansiada normalidad en cuestión de dos, tres o cuatro días a lo sumo. A pesar de que parece un mundo, la gastrointeritis, por suerte, no suele dilatarse más allá de una semana salvo en casos contados.

Deja una respuesta