¿Qué alimentos evitar para el intestino permeable?

El síndrome del intestino permeable es una alteración que se produce en la pared del intestino delgado provocando que sustancias y microorganismos superen esta barrera y acaben desembocando en la sangre.

Un mal que resulta tremendamente difícil de diagnosticar ya que produce numerosos síntomas de malestar que, a menudo, cuesta de relacionar con esta enfermedad que afecta a miles de españoles.

Entre los principales signos de alerta del síndrome del intestino permeable encontramos el dolor de cabeza, el cansancio excesivo, la diarrea, la hinchazón abdominal, la intolerancia alimentaria intermitente, los problemas para bajar de peso y los dolores articulares sin que exista una causa que la provoque.

Para colmo, el intestino permeable no está reconocido por la comunidad médica como una enfermedad, limitándose a hablar de este problema como un trastorno que no tiene base médica para poderse catalogar en la enciclopedia médica como tal.

De lo que no cabe duda, ni a los médicos que luchan por su reconocimiento como enfermedad como por los que no y que se la encuentran en consulta de forma recurrente, es que la alimentación puede tanto provocarla como aliviarla y hasta hacerla desaparecer. De ahí que todos los que sufren intestino permeable deban prestar una especial atención a todo aquello que comen.

Alimentos que no debes comer si sufres intestino permeable

Según los distintos estudios que tienen al intestino permeable como centro de estudio, los alimentos que deben evitarse a toda costa son:

-Cereales: en tanto en cuanto contienen gluten o lectina. Dos sustancias que pueden afectar a la creación de mucosa intestinal poniendo en jaque la respuesta del sistema inmunitario frente a posibles ataques.

Las personas que sufran intestino permeable pueden sustituirlos po espelta o quinoa.

-Trigo: por la misma razón, ya que contiene estos dos nutrientes que pueden contravenir la respuesta del sistema inmunitario.

Las personas que sufran intestino permeable pueden sustituirlo por trigo sarraceno.

-Leche de vaca: ya que se piensa que la leche pasteurizada acaba con una serie de enzimas que dificultan la asimilación de la lactosa.

Las personas que sufran intestino permeable pueden sustituirla por leche de oveja, cabra o por cualquier leche vegetal o sin lactosa.

-Azúcar: además de resultar poco saludable en general para nuestro organismo, se cree que alimenta ciertas bacterias y levaduras alterando la flora intestinal y permitiendo que ciertos microorganismos acaben con bacterias importantes generando toxinas que producen daños intestinales.

Las personas que sufran intestino permeable pueden sustituirla por stevia natural.

-Aceites de maíz, soja o colza: en tanto en cuanto los aceite vegetales pueden llegar a generar indigestiones que, en estos pacientes, se vuelvan especialmente molestas.

Las personas que sufran intestino permeable pueden sustituirlos por aceite de oliva, de coco o mantequilla clarificada.

-Alimentos modificados genéticamente, como el maíz, la soja y otros ingredientes habituales que forman parte de la despensa y que continen OMG: ya que cusan desequilibrios de microbiotas y dañan el moco del intestino, necesario para garantizar el correcto funcionamiento del sistema digestivo.

-Alimentos procesados como las patatas fritas, la bollería industrial o los congelados: quienes además de resultar poco saludables repercuten en la salud intestinal.

-Las personas que sufran intestino permeable pueden sustituirlos por alimentos frescos del mercado.

-Bebidas azucaradas: repletas de edulcorantes artificiales, colorantes y conservantes, cuando no con antibióticos que se cargan las bacterias necesarias de nuestro intestino.

-Las personas que sufran intestino permeable pueden sustituirlos por agua, zumos o infusiones.

Alimentos que debes comer si sufres intestino permeable

Si bien ya hemos venido detallando algunos de los alimentos con los que sustituir aquellos prohibidos para todos aquellos que sufren intestino permeable, existen unos alimentos que no solo es que no sean nocivos, sino que resultan especialmente positivos para todos ellos. Estos son:

-Agua

-Grasas naturales altas en omega 3 y 6 como las procedentes de los hidratos de carbono, los frutos secos, los pescados y el aceite de oliva.

-Las proteínas que encontramos en carnes rojas y blancas, así como en pescados azules y blancos y que ayudan a reforzar las bacterias del intestino.

-Alimentos con glutamina. Un aminoácido esencial que está presente en los frutos secos, las espinacas, el perejil, los lácteos y la carne.

-Ayuno intermitente para acabar con los devastadores efectos de la sobrealimentación, ayudando a descansar al intestino y al resto de órganos que forman parte de nuestro sistema digestivo.

-Vitaminas D, C, A, K, presentes en multitud de frutas y verduras.

-Hierro y zinc, presente en legumbres, espinacas y frutos secos.

Fibra, especialmente presente en las frutas y verduras con semillas, que ayudan a cuidar la macroflora

-Alimentos probióticos, que no son otra cosa que unos organismos que habitan en nuestro tracto intestinal y el colon y que ayudan a digerir los alimentos y a reparar los daños intestinales y que están presentes en yogures, quesos, aceitunas o encurtidos.

-Polifenoles, presentes en muchas plantas y en la piel de frutas como la manzana y que ayudan a rebajar la inflamación intestinal. La cúrcuma, el té verde y el jengibre también son ricos en polifenoles.

Como ves, son muchísimos los alimentos que no solo debes empezar a consumir, sino que deben estar incorporados en tu dieta habitual. Y es que, como indicábamos más arriba, el síndrome del intestino permeable no se cura con medicamentos ya que no existe fármaco alguno que ayude a que remita.

La única solución es cambiar la dieta eliminando ciertos alimentos y consumiendo otros de forma regular, así como introducirse en todas aquellas actividades relacionadas con un estilo de vida saludable, como lo son el deporte, la rebaja del estrés, el control de la ansiedad, dejar de fumar y beber y tratar de llevar un estilo de vida activo y tranquilo.

Con esto debería ser suficiente como para empezar a notar ciertas mejorías en el día a día. De lo contrario, como solemos recordar en todos y cada uno de los post que dedicamos a la alimentación saludable, es recomendable acudir a un especialista médico que, después de hacernos todas las pruebas posibles, nos elabore una dieta personalizada para poder ganar en calidad de vida.

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