Diferencias entre Cava y Champagne

Pese a que cada vez son más las personas que disfrutan de los vinos espumosos, todavía son muchas las personas que no saben bien en qué se diferencian un Cava de un Champagne.

Es por eso que en Divino Paladar, donde además de comer nos gusta beber, y mucho, nos hemos decidido a elaborar este artículo para hablar del Cava, del Champagne, de lo que les une y, claro está, también de lo que los diferencia.

Y es que quien más quien menos ha disfrutado de alguna velada brindando una copa de Moët Chandon o de Recaredo, sabiendo o sin saberlo, que se trata de dos bebidas distintas.

¿El Champagne y el Cava son lo mismo?

Lo primero que debemos saber para aprender a diferenciar entre el Champagne y el Cava es que ambos son, como acabamos de decir, vinos espumosos.

En este caso se trata de dos vinos blancos que poseen gas carbónico natural o, lo que es lo mismo, que no ha sido introducido mediante ningún proceso artificial, sino que es producto directo de una segunda fermentación.

Pero esta no es la única similitud entre ambos, ya que tanto el Champagne como el Cava es elaboran mezclando tres tipos de uvas distintas, eso sí, en distinta proporción, ya que mientras el Champagne se hace con dos uvas tintas y una blanca, el cava se elabora con dos uvas blancas y una tinta. He aquí, pues, la primera y gran diferencia entre ambos.

Qué diferencia hay entre el Cava y el Champagne

Además de esa primera diferencia existe alguna más. La que resulta más evidente tiene que ver con la Denominación de Origen, ya que solo los vinos blancos espumosos elaborados siguiendo el método Champanoise que proceden de la región de Champaña en Francia pueden denominarse Champagne.

Así, al menos, debería ser, ya que no es complicado encontrar en multitud de tiendas online y offline espumosos elaborados en distintas partes del mundo bajo la gran etiqueta de Champagne que, como acabamos de ver, solo se puede aplicar a los elaborados en la región gala homónima.

De igual forma que el Champagne disfruta de una Denominación de Origen que lo protege, el Cava también. Así lleva sucediendo desde 1986, cuando se estableció la necesidad de crear una D. O. para distinguir a los espumosos de calidad elaborados siguiendo el método Champanoise original, dando origen a la conocida como Región de Cava.

Una etiqueta de la que forman parte un total de 159 localidades españolas repartidas en cinco regiones: Cataluña, La Rioja, Aragón, Valencia y Extremadura. Todo lo que queda fuera de la producción realizada en estas Comunidades Autónomas, siguiendo el método original y consiguiendo unos estándares mínimos de calidad, queda, pues, también fuera de la denominación Cava.

Regiones productoras de Cava

Solo existen cuatro regiones productoras de Cava, estas son Comtats de Barcelona, Valle del Ebro, Viñedos de Almendralejo y Zona de Levante.

De las cuatro, solo dos cuentan con subzonas, el Valle del Ebro con el Alto Ebro y el Valle del Cierzo y Comtats de Barcelona Serra de Mar, Conca del Gaià, Serra de Prades, Pla de Ponent y Valls d’Anoia-Foix.

Es precisamente en esta última subregión donde se elabora el Cava Recaredo Reserva Particular, uno de los cavas que más están dando que hablar en unos últimos años donde han sido varios los reconocimiento recogidos por la bodega enraizada en Sant Sadurní d’Anoia.

Otra de las grandes diferencias entre ambos son las variedades de uva que se utilizan para la elaboración de un espumoso y de otro. Y es que, mientras que para el Champagne se echa mano de las variedades: Pinot Noir, Chardonnay y Pinot Meunier, para la elaboración del Cava se recurre a otras variedades como Macabeo, Xarel·lo, Parellada, Chardonnay, Malvasía, Monastrell, Garnacha o Pinot Noir, en este último caso, para elaborar cavas rosados.

La graduación es otro punto distintivo, ya que mientras que el Cava tiene una graduación alcohólica de entre 9,5%
y 11,5%, la del Champagne, algo menos, oscila entre el 8% y el 9%.

Las diferencias continúan si nos fijamos en lo que ocurre justo después de la fermentación alcohólica, ya que mientras que en el Champagne se transforma el ácidomálico en ácido láctico, en el Cava se obvia el proceso de fermentación maloláctica.

También es distinta su relación con el coupage o acción de mezclar dos o más vinos de distinta graduación. Y es que, mientras que en el Cava solo se mezclan vinos de la misma añada, en el Champagne se recurre a vinos de añadas distintas.

Otra diferencia es el tiempo de contacto que ambos espumosos tienen con las lías. En el caso del Cava el periodo mínimo de contacto es de nueve meses. En el del Champagne este es de al menos 15 meses.

Por último, pero no por ello menos importante, están las diferencia en el cuerpo, los aromas o la acidez, claramente diferenciadas en ambas producciones, siendo el Cava, en líneas generales mucho más verdoso, fresco y ligero y el Champagne más amarillento con reflejos caoba y mucho más intenso y ácido en boca que su hermano español.

Responder a la pregunta de qué es mejor, si el Cava o el Champagne resulta, pues, imposible, ya que a pesar de sus muchas semejanzas, son también notables sus diferencias, tanto a la hora de elaborarlo, como a la hora de degustarlo.

De ahí que algunos prefieran uno, que algunos prefieran otro, y que los que disfrutamos con todo tipo de vinos en general y de vinos espumosos en particular, prefiramos un Cava o un Champagne dependiendo de la ocasión.

Como siempre solemos decir cuando nos preguntáis sobre vinos, uvas, Denominaciones de Origen o añadas, la mejor forma de saber lo que te gusta y de ir afinando y mejorando tu paladar y, por tanto, tus gustos, es probando y probando.

Así que si quieres saber qué Champagne o qué Cava escoger para tu próxima cena en casa o celebración importante, sumérgete en las distintas Denominaciones de Origen, disfruta y decide. La calidad, palabra de Divino Paladar, está asegurada.

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